Si su hijo padece parálisis cerebral, parálisis de Erb o cualquier otra lesión relacionada con el nacimiento, complete este formulario o llámenos al 1-800-682-9443 para programar una evaluación del caso sin cargo.
El trabajo de parto y el parto en un centro médico pueden implicar diversos niveles de contracción, jalado y tracción. Cuando el tamaño o la posición de un niño en el útero complica el parto, el uso de fuerza por parte del personal médico puede provocar lesiones; por ejemplo, daños de tejidos, fracturas o, incluso, hemorragias. El uso de instrumentos, como los fórceps y la extracción por vacío, pueden contribuir aún más a que se produzcan lesiones en el feto. Un parto por cesárea puede ofrecer una alternativa al parto vaginal; sin embargo, no necesariamente garantiza un nacimiento sin complicaciones.
Algunos de los tipos posibles de lesiones en el nacimiento incluyen:
Los fórceps utilizados para ayudar en el parto pueden dejar marcas o moretones leves y temporales en la cabeza y el rostro del niño. Cuando se emplea el método de extracción por vacío, el niño puede sufrir moretones u otro traumatismo en el cuero cabelludo. En algunos casos, los instrumentos utilizados durante un parto por cesárea pueden provocar en el niño rasguños y laceraciones. Con este tipo de lesiones en el nacimiento, el niño está expuesto a infecciones, de modo que todas las heridas se deben limpiar meticulosamente y tratar con antibióticos tópicos. En contadas circunstancias, las lesiones de laceraciones en el parto llegan a ser lo bastante graves como para justificar suturas.
Durante el trabajo de parto o el parto, la presión intensa sobre el rostro del niño puede causar lesiones en los nervios faciales. La parálisis del nervio facial, que provoca la falta de movilidad en un lado del rostro, suele observarse cuando el niño llora. Puesto que los músculos faciales del lado afectado están debilitados, la boca del niño se estira hacia el lado “normal” durante el llanto. Este tipo de lesión en el nacimiento también se denomina parálisis del nervio craneal y puede afectar todo un lado del rostro, desde la frente hasta el mentón. Si el nervio sufrió una contusión leve, esta parálisis suele desaparecer por sí sola en pocas semanas. En caso de desgarro del nervio, quizás sea necesario realizar una cirugía para tratar este traumatismo en el nacimiento.
Las fracturas de clavícula son comunes en los casos de traumatismo en el nacimiento. Cuando un niño nace con presentación de nalgas, la presión que se ejerce sobre la clavícula durante la salida de los hombros del canal del parto puede fracturar el hueso. Los niños que han sufrido este tipo de lesión en el nacimiento muestran una mayor tendencia a no mover el brazo del lado de la lesión. Además, una clavícula fracturada puede generar moretones en la piel directamente sobre el hueso.
Este tipo de traumatismo en el nacimiento supone una hinchazón del tejido blando del cuero cabelludo del bebé, producto de la acumulación de líquido. El caput succedaneum ocurre por la presión del feto contra el cuello del útero estrecho. Es más probable que se desarrolle en los niños que nacen con extracción por vacío. Los bebés con esta lesión en el nacimiento pueden presentar moretones en el cuero cabelludo, que suelen desaparecer a los pocos días.
El céfalohematoma describe un área de hemorragia entre un hueso y la membrana fibrosa que lo recubre. Normalmente, este tipo de lesión en el nacimiento aparece inmediatamente después del parto como un bulto en el cuero cabelludo del bebé. En raras ocasiones, el céfalohematoma puede causar una infección que derive en meningitis u osteomielitis. La mayoría de los céfalohematomas desaparecen en el transcurso de dos o tres meses, y no son un tipo de traumatismo grave.
La hemorragia subconjuntiva se identifica por la aparición de un parche de color rojo brillante en la esclerótica (el blanco del ojo) del bebé. Este tipo de lesión en el nacimiento ocurre cuando se rompe y sangra un pequeño vaso sanguíneo cerca de la superficie del ojo. Esta hemorragia es común en los recién nacidos y no provoca daños graves a los ojos. Este trastorno suele desaparecer por sí solo después de un período de diez días aproximadamente.
Este tipo de lesión en el nacimiento, que no se detecta habitualmente en el parto, causa lesiones violáceas y decoloraciones en las extremidades, el rostro, el torso o las nalgas del niño. Por lo general, está relacionada con un trabajo de parto o un parto difíciles. La necrosis grasa subcutánea propiamente dicha es benigna y no requiere tratamiento. Sin embargo, este trastorno puede, a veces, complicarse con hipercalcemia, lo que puede justificar la administración de medicamentos.
La parálisis de plexo braquial, también llamada parálisis de Erb, se produce como consecuencia de la lesión de la red de nervios que dirigen y controlan el movimiento de los hombros, los brazos y las manos. Aproximadamente 1 ó 2 bebés de cada 1,000 sufren lesiones en el plexo braquial al nacer. La parálisis de Erb es más probable durante los partos difíciles, cuando el pasaje de los hombros del bebé a través del canal de parto puede provocar un traumatismo en los nervios del plexo braquial. Un bebé afectado con esta lesión en el nacimiento pierde la capacidad de flexionar y girar el brazo. La mayoría de los casos de parálisis de Erb desaparecen solos en un día o menos, y no es necesario realizar terapia. Otros casos más graves de este trastorno pueden dañar el nervio de forma permanente y causar problemas de por vida.
Obtenga más información sobre este tipo de lesión en el nacimiento.
Parálisis cerebral (PC) es el nombre que se le da a un grupo de trastornos causados por daños en el área del cerebro que controla la sensibilidad, la función motora voluntaria y la postura. Esta parálisis puede ser causada por una lesión en el nacimiento o presentarse como consecuencia de daños posteriores en el cerebro. Normalmente, los síntomas de parálisis cerebral se manifiestan en los primeros años de la vida de un niño y no tienden a empeorar después de su aparición. El parto prematuro, la presentación de nalgas y el trabajo de parto y el parto complicados constituyen factores de riesgo para la PC. Aunque este tipo de lesión en el nacimiento es incurable, el manejo adecuado de los síntomas puede mejorar la calidad de vida de los pacientes con esta parálisis.
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Si cree que su hijo sufre una lesión en el nacimiento como resultado de negligencia médica, comuníquese.
La ley limita la cantidad de tiempo que un paciente tiene para presentar una demanda después de sufrir una lesión. La cantidad de tiempo varía según la teoría de responsabilidad y el estado en el que el paciente presente la demanda.